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Estado del Crowdfunding Lending en Europa 2026, Datos, Tendencias ECSPR y Perspectivas

Estado del Crowdfunding Lending en Europa 2026, Datos, Tendencias ECSPR y Perspectivas

El estado del crowdfunding lending en Europa en 2026

Por Diego Dal Cero, CEO de EvenFi

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El punto de inflexión que nadie esperaba

Hace tres años, cuando el Reglamento Europeo de Proveedores de Servicios de Crowdfunding (ECSPR) entró en vigor, el consenso entre los operadores era de optimismo prudente. Teníamos un pasaporte. Teníamos un marco normativo. Lo que no teníamos era prueba de que funcionaría.

Ahora, a principios de 2026, tenemos esa prueba, y es desordenada, desigual y mucho más interesante de lo que nadie predijo.

Dirijo EvenFi, una plataforma de crowdlending con licencia ECSPR otorgada por la CNMV en España (licencia #5), que opera en Italia y España. Desde donde yo lo veo, 2026 es el año en que el crowdfunding europeo dejó de ser un experimento regulatorio y empezó a convertirse en infraestructura financiera real. No porque todo funcione. Sino porque los fracasos son tan instructivos como los éxitos, y el capital fluye de maneras que habrían sido imposibles bajo los antiguos regímenes nacionales.

Esto no es un resumen complaciente del sector. Es una evaluación honesta de dónde estamos, qué funciona, qué no, y hacia dónde va este mercado.

Los números hablan claro

Empecemos por lo que se puede medir.

El número de plataformas con licencia ECSP en Europa creció de 159 en 2023 a 254 a principios de 2026. Un aumento del 60 % en tres años, significativo, pero también revelador. El ritmo de nuevas licencias se ha ralentizado. Las solicitudes fáciles ya están hechas. Lo que queda son plataformas en jurisdicciones más complejas, operadores de nicho y un número creciente de entidades financieras tradicionales que miran el crowdfunding como canal de distribución.

Francia, históricamente el mayor mercado de crowdfunding de la Europa continental, se recuperó hasta los 1.760 millones de euros en 2025 tras dos años consecutivos de caída. Ese rebote importa. Los volúmenes franceses habían caído bruscamente cuando la transición al ECSPR sacudió a las plataformas consolidadas, y la recuperación sugiere que la regulación ha dejado de ser un lastre, al menos en mercados con ecosistemas de operadores maduros.

Los volúmenes transfronterizos bajo el pasaporte ECSPR también crecen, sobre todo en equity crowdfunding. El lending va alcanzando terreno, pero más despacio. El préstamo transfronterizo implica evaluación de riesgo crediticio en distintos sistemas legales, y eso es mucho más difícil de estandarizar que un contrato de suscripción de acciones.

Mientras tanto, Londres, técnicamente fuera de la UE, superó a San Francisco y Nueva York como el principal hub fintech del mundo, según datos de Finch Capital que muestran un crecimiento del 37 % en la financiación de fintech europeo entre 2022 y 2025. Merece la pena detenerse en ese dato. El fintech europeo atrae capital a un ritmo que supera al de EE.UU., y las plataformas de crowdfunding forman parte de esa historia.

ECSPR: madurando, pero de forma desigual

La regulación funciona. Pero «funcionar» significa cosas muy distintas según dónde estés.

El debate sobre el cap. La UE está discutiendo activamente elevar el límite de captación del ECSPR de 5 a 12 millones de euros por proyecto. Es la discusión de política sectorial más importante que tenemos ahora mismo. Con 5 millones, el crowdfunding se limita a empresas en fase inicial y operaciones pyme de menor tamaño. Con 12 millones, se abre la puerta a financiación de crecimiento, proyectos inmobiliarios de escala real y operaciones de infraestructura que hoy recurren por defecto a colocaciones privadas o financiación bancaria.

El argumento en contra es la protección del inversor, tickets más altos implican pérdidas potenciales mayores. El argumento a favor es que un cap de 5 millones convierte al ECSPR en irrelevante para las operaciones que más se beneficiarían de un acceso amplio a inversores. Yo creo que el cap debe subir. No porque lo grande sea siempre mejor, sino porque el límite actual empuja a las empresas serias hacia canales de financiación menos transparentes.

La lucha de Alemania. Si queréis entender por qué la armonización es difícil, mirad a Alemania. Según datos de EuroCrowd, solo 3 de las 6 plataformas que recibieron inicialmente la licencia ECSP en Alemania siguen activas. La mitad abandonó. Las razones son estructurales: el régimen alemán de crowdfunding previo al ECSPR era permisivo en algunos aspectos y restrictivo en otros, y la transición generó costes de cumplimiento que las plataformas más pequeñas no pudieron absorber. La implementación de BaFin ha sido rigurosa pero lenta, y la preferencia del mercado alemán por la intermediación bancaria supone un viento en contra cultural que no existe en el sur de Europa ni en los nórdicos.

Esto no es un fracaso del ECSPR. Es un recordatorio de que una regulación paneuropea no borra las estructuras de mercado nacionales. Un pasaporte te da derecho a operar en otros países. No convierte todos los países en mercados que merezca la pena abordar.

EU Inc y la dirección armonizadora. El 18 de marzo de 2026, la Comisión Europea publicó su propuesta de EU Inc, un marco para una forma societaria europea unificada. Todavía no se integra con el ECSPR y el calendario de implementación está a años vista. Pero la dirección importa. La UE avanza hacia estructuras corporativas armonizadas, y la regulación del crowdfunding terminará alineándose con esa trayectoria.

Para las plataformas, EU Inc podría significar instrumentos de capital estandarizados entre jurisdicciones, tablas de capitalización transfronterizas más simples y menos fricción legal para las empresas que financiamos. Por ahora, es una señal. Pero las señales importan cuando estás haciendo inversiones en infraestructura a varios años vista.

Convergencia de infraestructura: la verdadera historia de 2026

Lo más relevante que está pasando en el crowdfunding europeo este año no es regulatorio. Es estructural. Las plataformas están evolucionando hacia algo diferente de lo que eran hace cinco años, y las líneas que separan crowdfunding, banca y mercados de capitales se difuminan.

Mintos quiere ser banco. La plataforma letona de marketplace lending Mintos está tramitando una licencia bancaria del BCE. Es el primer gran salto de marketplace a banco en Europa, y dice mucho sobre hacia dónde va este sector.

¿Por qué una plataforma que intermedia préstamos con éxito entre originadores e inversores minoristas querría convertirse en banco? Porque una licencia bancaria te da acceso a financiación vía depósitos (más barata que el capital del marketplace), a las operaciones de refinanciación del BCE y a un estatus regulatorio que los inversores institucionales entienden. Mintos miró su negocio, miró el coste de capital y decidió que ser un banco con toque fintech era más sostenible que ser un fintech con toque bancario.

No será el último en dar este paso. Cualquier plataforma de lending con volúmenes significativos acabará enfrentándose a la misma pregunta: ¿seguimos siendo un marketplace o nos convertimos en un prestamista de balance con licencia bancaria? La economía empuja hacia la banca. La cultura de la mayoría de equipos de crowdfunding empuja en contra. Esa tensión definirá los próximos tres años.

Crowdcube se une a la Bolsa de Londres. La alianza de Crowdcube con PISCES (Private Intermittent Securities and Capital Exchange System) de la London Stock Exchange es igualmente significativa, aunque funciona en sentido contrario. Aquí no es una plataforma convirtiéndose en banco, sino una plataforma conectándose a los mercados de capitales tradicionales.

PISCES permite a empresas privadas negociar acciones en ventanas periódicas, no una salida a bolsa completa, sino eventos de liquidez estructurados. Para los inversores de crowdfunding que tienen participaciones en empresas privadas, es el inicio de una respuesta al problema de liquidez que ha perseguido al equity crowdfunding desde su origen.

La conexión es importante porque crea un itinerario: captáis en una plataforma de crowdfunding, crecéis y luego accedéis a negociación intermitente en un mercado regulado sin necesidad de una OPV completa. Es una historia creíble tanto para empresas como para inversores.

Las garantías públicas se abren. En Italia, las plataformas con licencia ECSP ya pueden acceder al Fondo di Garanzia PMI, el fondo de garantía estatal para pymes. Es un cambio estructural que transforma el perfil de riesgo del crowdlending de manera fundamental.

Os explico por qué importa: cuando una plataforma puede ofrecer préstamos parcialmente respaldados por una garantía estatal, el riesgo de impago para el inversor baja de forma sustancial. Eso hace al crowdlending competitivo con, y en algunos casos superior a, el crédito bancario tradicional para pymes. El prestatario obtiene financiación. El inversor cuenta con un respaldo de garantía. La plataforma facilita una operación mejor para ambas partes que lo que los bancos suelen ofrecer.

En EvenFi, vemos esto como uno de los avances más importantes de los últimos dos años. El acceso a garantías estatales transforma el crowdlending de «finanzas alternativas» a «finanzas». Sin más.

Lo que sigue sin funcionar

La honestidad obliga a reconocer lo que no va bien.

La fragmentación persiste. A pesar del pasaporte ECSPR, operar en varios Estados miembros sigue siendo caro y complejo. Cada autoridad nacional competente interpreta la regulación de forma diferente. Los requisitos de información varían. Los procesos de alta de clientes deben adaptarse a distintos regímenes de prevención de blanqueo. El pasaporte te da el derecho a operar. No te da un conjunto de reglas único.

Para una plataforma como la nuestra, con licencia en España y operación en Italia, la distancia entre la teoría y la práctica es real. Dedicamos recursos significativos a cumplimiento normativo específico por jurisdicción que un sistema verdaderamente armonizado eliminaría.

Los costes de cumplimiento son desproporcionados. La carga de compliance del ECSPR, fichas clave de información al inversor, informes periódicos, categorización de inversores, tests de conocimiento, está diseñada para la protección del consumidor. Y cumple ese objetivo. Pero el coste recae de forma desproporcionada en las plataformas más pequeñas. Una plataforma que intermedia 10 millones al año y otra que intermedia 500 millones afrontan costes fijos de compliance similares. Es una ventaja estructural para los grandes y una barrera de entrada para los pequeños.

El resultado es previsible: consolidación. Las plataformas más pequeñas se fusionarán, serán adquiridas o cerrarán. Las 254 plataformas con licencia que tenemos hoy probablemente serán 200 en 2028, no porque el mercado encoja, sino porque la economía de escala manda.

Los mercados secundarios siguen siendo la pieza que falta. La alianza PISCES/Crowdcube es un comienzo, pero el crowdfunding europeo sigue sin contar con infraestructura estandarizada de mercado secundario. Los inversores que comprometen capital a través de plataformas de crowdfunding tienen opciones limitadas para salir antes de tiempo. Eso frena la demanda, especialmente de inversores institucionales que necesitan provisiones de liquidez como parte de la estructura de sus fondos.

Construir mercados secundarios exige instrumentos estandarizados, infraestructura de compensación y liquidación, y claridad regulatoria sobre los mecanismos de transmisión. Nada de esto existe a escala hoy. Hasta que exista, el crowdfunding seguirá siendo fundamentalmente un mercado de comprar y mantener, lo que limita su base inversora potencial.

La transparencia de datos es inconsistente. No existe un repositorio centralizado de datos de rendimiento de plataformas ECSPR. Tasas de impago, tasas de recuperación, retornos a inversores, se reportan plataforma por plataforma, en formatos distintos, con metodologías diferentes. Un inversor institucional que intente comparar plataformas de crowdlending a nivel europeo se encuentra con la misma opacidad que caracterizó al mercado de titulizaciones antes de 2008. Esa comparación debería preocuparnos a todos.

ESMA podría resolver esto con un marco estandarizado de reporting de rendimiento. No lo ha hecho. Hasta que lo haga, la credibilidad del sector frente al capital institucional seguirá siendo limitada.

Lo que viene

Las predicciones son arriesgadas, pero ahí va mi lectura de hacia dónde apunta esto.

S2 2026: la subida del cap avanza. El impulso político detrás de elevar el cap del ECSPR a 12 millones de euros es lo bastante fuerte como para que espere una propuesta formal a finales de 2026. La implementación llevará más tiempo, como pronto mediados de 2027, pero la señal por sí sola ya cambiará la forma en que las plataformas y las empresas piensan el crowdfunding.

2027: la primera ola de consolidación. Al menos 20-30 plataformas ECSP más pequeñas saldrán del mercado por adquisición o cierre. Las supervivientes serán plataformas con escala significativa, expertise de nicho profundo o respaldo institucional. Las plataformas generalistas por debajo de 50 millones en originación anual tendrán difícil justificar sus costes de compliance.

Se multiplican las solicitudes de licencia bancaria. Mintos no estará solo. Al menos dos o tres grandes plataformas europeas de lending anunciarán solicitudes de licencia bancaria antes de que termine 2027. El modelo marketplace funciona para crecer. El modelo bancario funciona para perdurar. Las plataformas que alcancen masa crítica darán el salto.

El capital institucional llega, pero despacio. A medida que se desarrolle la infraestructura de mercado secundario y los datos de rendimiento se vuelvan más transparentes, los inversores institucionales, primero family offices, luego gestoras más pequeñas, irán aumentando sus asignaciones a crowdlending. Pero será gradual. Las instituciones no se mueven rápido, y la infraestructura de datos que necesitan aún no existe.

El efecto EU Inc. Si EU Inc avanza según el calendario previsto (un gran condicional tratándose de cualquier iniciativa legislativa de la UE), para 2028 podríamos ver las primeras empresas constituidas bajo una forma societaria europea unificada captando capital a través de plataformas con licencia ECSP. Eso sería la materialización real de lo que el ECSPR prometió: un mercado único para la formación de capital.

La conclusión

El crowdfunding lending europeo en 2026 atraviesa una adolescencia incómoda. El marco regulatorio existe y funciona, en líneas generales. El mercado crece. La infraestructura evoluciona en direcciones prometedoras, plataformas que se convierten en bancos, que se conectan a bolsas, que acceden a garantías estatales.

Pero el sector sigue fragmentado, sobrecargado de compliance y opaco de maneras que limitan la participación institucional. La brecha entre la promesa de mercado único del ECSPR y la realidad de 27 implementaciones nacionales diferentes es real y costosa.

Desde la perspectiva de un operador, el camino está claro aunque el calendario no lo esté: caps más altos, mejores datos, mercados secundarios y consolidación. Las plataformas que sobrevivan serán las que traten el crowdfunding no como una alternativa a las finanzas tradicionales, sino como una versión mejor, más transparente, más accesible y más eficiente.

Eso es lo que estamos construyendo en EvenFi. Y a pesar de las frustraciones, a pesar de los costes de compliance y la fricción transfronteriza, soy más optimista sobre este mercado que hace un año. Los números lo justifican. Los avances en infraestructura lo justifican. Y la dirección de la política europea, por despacio que se mueva, lo justifica.

2026 no es el año en que el crowdfunding europeo llega. Es el año en que se hace evidente que va a llegar.

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Diego Dal Cero es CEO de EvenFi, plataforma de crowdlending de EvenFi Fintech SA. EvenFi cuenta con la licencia ECSP #5 de la CNMV (España) y opera en Italia y España.